Felipe II lloró cuando le dijeron que Bazán había muerto — y dicen que no volvió a llorar por ningún general
La muerte de Álvaro de Bazán en Lisboa el 9 de febrero de 1588 fue recibida por Felipe II con una demostración de duelo inusual en un monarca tan contenido emocionalmente. Según los cronistas, el rey lloró al recibir la noticia y dijo que no sabía cómo reemplazarlo. Lope de Vega le dedicó un soneto que termina con uno de los versos más famosos de la literatura española: "¡Qué lástima tan grande que no fuera / inmortal un varón que el mundo entiende / que para serlo en todo le faltó / morir!"