Urdaneta murió en su convento de México, casi olvidado pese a su hazaña
Tras informar personalmente a Felipe II de su descubrimiento, Urdaneta regresó a su convento en Ciudad de México, donde falleció el 3 de junio de 1568. A pesar de haber resuelto uno de los grandes problemas náuticos de su siglo, quedó como uno de los descubridores menos conocidos de su tiempo, eclipsado por nombres como Magallanes o Elcano. Su ruta, sin embargo, siguió usándose durante dos siglos y medio y todavía hoy es una vía de navegación transpacífica.