Un trono vacío en Portugal desató la primera batalla naval con galeones de guerra de la historia
Tras la muerte sin herederos del rey Sebastián I de Portugal en 1578, Felipe II reclamó la corona portuguesa y fue reconocido como rey por las Cortes de Tomar. Solo las Azores permanecieron fieles a otro aspirante, Antonio, Prior de Crato, que buscó apoyo en Francia e Inglaterra para resistir. Las islas eran vitales para España: por ellas pasaba toda la flota de plata de las Indias antes de llegar a la península.