Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

El concilio impuso que la Vulgata fuera la única Biblia oficial de la Iglesia

Entre las decisiones más duraderas del concilio estuvo la de declarar la Vulgata —la traducción latina de la Biblia hecha por San Jerónimo en el siglo IV— como el único texto bíblico oficial de la Iglesia católica. La medida buscaba frenar la proliferación de traducciones vernáculas impulsadas por los protestantes, que Roma consideraba manipuladas doctrinalmente. La decisión afectaría a la manera de leer, predicar y traducir la Biblia católica durante los siguientes cuatro siglos.