El concilio más largo de la historia de la Iglesia terminó en un par de días de urgencia
Tras dieciocho años repartidos en tres etapas discontinuas, el deseo de cerrar el concilio se había vuelto casi universal entre los padres conciliares. El 3 y 4 de diciembre de 1563 se aprobaron a toda prisa los últimos decretos pendientes —incluido el que ordenaba fundar seminarios en cada diócesis para formar mejor al clero— y el concilio se clausuró formalmente. Sus decretos seguirían vigentes, sin apenas modificaciones, hasta el Concilio Vaticano II, cuatro siglos después.