El rey solía sentarse a ver pintar a Velázquez sin ningún protocolo
Según el biógrafo Antonio Palomino, Felipe IV visitaba con frecuencia el taller de Velázquez en el Alcázar, conversaba con él sin las rigideces habituales de la etiqueta cortesana y a veces se quedaba largo rato observándolo trabajar. Esa relación de confianza inusual entre un rey y su pintor pudo ser precisamente lo que permitió a Velázquez tomarse tantas libertades compositivas en Las Meninas.