El cuadro pasó 42 años exiliado en Nueva York por decisión del propio Picasso
Tras la exposición de París, el Guernica viajó por varias ciudades para recaudar fondos para los refugiados de la Guerra Civil, y en 1939, con la Segunda Guerra Mundial en marcha, Picasso decidió dejarlo bajo custodia del MoMA de Nueva York. El pintor había dejado claro que el cuadro no debía exhibirse en España hasta que se restablecieran las libertades democráticas, algo que no vivió para ver: murió en 1973. El Guernica no regresó a España hasta el 10 de septiembre de 1981, seis años después de la muerte de Franco.