Leonardo empezó un retrato de encargo y no lo entregó jamás
Hacia 1503, el comerciante florentino Francesco del Giocondo encargó a Leonardo da Vinci un retrato de su esposa, Lisa Gherardini, posiblemente para celebrar el nacimiento de su segundo hijo. Leonardo nunca llegó a entregar el cuadro a la familia: se lo quedó consigo y siguió retocándolo durante años, en Florencia, Milán, Roma y finalmente en Francia. Cuando murió en 1519, la Gioconda seguía en su estudio, sin entregar a nadie.