Tardó hasta 16 años en darla por terminada, retocándola capa a capa
Leonardo trabajó de forma intermitente en el retrato durante más de una década, superponiendo finísimas capas de óleo con la técnica del esfumado para difuminar los contornos y crear esa sonrisa que cambia según el ángulo desde el que se mira. Los análisis de las grietas de la pintura muestran que las capas más finas, en las manos, corresponden al último periodo del pintor. Nunca llegó a considerar la obra completamente terminada.