Un rey de Francia compró el cuadro tras la muerte de Leonardo y lo colgó en su dormitorio
Tras la muerte de Leonardo en 1519 en Francia, el rey Francisco I adquirió el retrato y lo incorporó a la colección real. Durante siglos permaneció recluido en los palacios franceses, pasando después por el dormitorio de Napoleón, hasta que a comienzos del siglo XIX ingresó definitivamente en el recién creado Museo del Louvre. Durante generaciones fue admirada solo por la aristocracia, lejos de la fama masiva que tendría después.