Cambió el encargo original de doce apóstoles por un fresco de más de 300 figuras
El plan inicial de Julio II era mucho más modesto: pintar las figuras de los doce apóstoles y rellenar el resto del techo con motivos decorativos. Miguel Ángel, sin embargo, exigió libertad total para diseñar la decoración, y acabó cubriendo casi 800 metros cuadrados con nueve escenas del Génesis, profetas, sibilas y decenas de figuras desnudas conocidas como ignudi. El papa aceptó la ambición del proyecto y hasta dobló los honorarios pactados.