Terminó la obra en cuatro años y la capilla se inauguró con una misa solemne al día siguiente
El 31 de octubre de 1512, tras cuatro años de trabajo, Miguel Ángel dio por concluida la bóveda. Al día siguiente se celebró la primera misa en la capilla ya terminada, y la obra causó tal impresión entre los artistas de la época que muchos, entre ellos Rafael, se colaron a escondidas para verla antes de su inauguración oficial. Vasari escribiría después que la obra devolvió la luz a un arte "sumergido en la oscuridad" durante siglos.