Un duque español confiscó el cuadro como venganza personal contra un noble rebelde holandés
En 1568, en plena revuelta de los Países Bajos contra la Corona española, el duque de Alba confiscó el tríptico, que entonces pertenecía a la familia de Guillermo de Orange, líder de la rebelión. El gesto tuvo tanto de venganza política como de codicia artística, ya que tanto el duque como Felipe II admiraban profundamente la obra de El Bosco. El cuadro cambió así de dueño en pleno conflicto militar, como un botín de guerra más.