Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Felipe II lo compró en una subasta y lo llevó a rezar junto a él en El Escorial

Tras la muerte del prior Fernando de Toledo, propietario del cuadro, Felipe II lo adquirió en una almoneda y lo envió al Monasterio de El Escorial el 8 de julio de 1593. Décadas más tarde, ya moribundo en 1598, el rey pidió que le llevaran varias de sus pinturas favoritas a la habitación donde agonizaba para meditar ante ellas antes de morir. El jardín de las delicias fue una de las obras elegidas, pese a lo insólito de que un rey profundamente católico escogiera para sus últimos días un cuadro tan lleno de cuerpos desnudos y placeres terrenales.