En 1972 un hombre atacó la Piedad a martillazos gritando que era Jesucristo
El 21 de mayo de 1972, durante las celebraciones de Pentecostés, un geólogo australiano de origen húngaro llamado László Tóth saltó una barrera y golpeó la escultura quince veces con un martillo mientras gritaba "¡Yo soy Jesucristo!". El ataque desprendió unos 50 fragmentos, dañando gravemente la nariz, los párpados y la mano izquierda de la Virgen. Tras casi un año de restauración, la Piedad volvió a exhibirse protegida por un cristal blindado que todavía la resguarda hoy.