Nadie sabe con certeza qué postura tenía ni si los barcos pasaban entre sus piernas
Durante siglos se creyó que el Coloso se alzaba a horcajadas sobre la entrada del puerto de Mandraki, con un pie a cada lado para que los barcos pasaran bajo él. Los arqueólogos modernos han descartado esa imagen: una estructura así se habría hundido por su propio peso, y habría obligado a cerrar un puerto de gran importancia militar durante los doce años que duró la obra. La ubicación y la postura exactas de la estatua siguen siendo objeto de debate incluso hoy.