Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Una puerta olvidada abierta selló la suerte de Constantinopla

Durante el asalto final del 29 de mayo de 1453, un pequeño postigo en la muralla terrestre conocido como la Kerkoporta quedó abierto —según algunos relatos, olvidado por sus defensores tras una salida— cerca del sector donde combatía el propio emperador Constantino XI. Un grupo de jenízaros otomanos lo descubrió y se coló por él, logrando izar la bandera del sultán en una de las torres cercanas. La visión del estandarte otomano ondeando dentro de las murallas sembró el pánico entre los defensores griegos y genoveses, que creyeron rota toda la línea defensiva, precipitando el colapso de la resistencia poco antes de que cayera también la brecha principal abierta por la artillería.