Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Una tripulación veneciana volvió a la ciudad sitiada solo para dar una noticia que sabían mortal

A principios de mayo de 1453, con la ciudad ya bloqueada por mar y tierra, un bergantín veneciano se disfrazó con insignias otomanas y logró burlar el bloqueo turco en el Egeo para buscar la flota de socorro que Venecia había prometido enviar. Tras casi dos semanas de búsqueda sin hallar ni rastro de esa flota, la tripulación discutió si poner rumbo a lugar seguro o regresar a una ciudad condenada. Decidieron volver a Constantinopla —de nuevo burlando el bloqueo otomano— únicamente para informar al emperador Constantino XI de que no llegaría ayuda, sabiendo que ese regreso los encerraba en una ciudad que caería semanas después. El propio emperador, según los cronistas, agradeció entre lágrimas su lealtad antes de asumir que la ciudad quedaba sola frente al asedio.