Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Un barco demasiado estrecho para su propia artillería

El Vasa se hundió por un defecto de diseño: era excesivamente alto y estrecho para el peso de sus dos cubiertas de cañones, lo que le daba muy poca estabilidad. Una prueba de estabilidad realizada antes de zarpar —hacer correr a un grupo de marineros de un lado a otro de la cubierta— ya había mostrado que el barco se bamboleaba peligrosamente, pero se suspendió la prueba y no se corrigió nada, presionados por los plazos exigidos por el rey, que se encontraba en campaña militar en Polonia y necesitaba el barco cuanto antes.