Moscú se proclamó heredera de Bizancio tras la caída de Constantinopla
En 1472, el gran príncipe de Moscú Iván III se casó con Sofía Paleóloga, sobrina del último emperador bizantino, Constantino XI, muerto durante la caída de la ciudad en 1453. A través de ese matrimonio, Iván III adoptó el águila bicéfala bizantina como símbolo de su dinastía y comenzó a presentar Moscú como heredera legítima de Constantinopla. Un monje ruso acuñó entonces la idea de que Moscú era la "Tercera Roma" —tras la caída de la Roma clásica y de la propia Constantinopla, la "segunda Roma"— y que ya no habría una cuarta. De ese linaje simbólico deriva también el título de "zar", contracción rusa de "césar", que los gobernantes de Moscú empezarían a usar poco después.