La Inquisición española ejecutó muchas menos personas que otros tribunales europeos de la época
Pese a su fama de brutalidad, los estudios históricos basados en los archivos del propio Santo Oficio estiman que la Inquisición española condenó a muerte a unas 1.500-2.000 personas a lo largo de sus más de tres siglos de existencia (1478-1834). Esa cifra es notablemente inferior a la de las cazas de brujas protestantes y católicas en Alemania, Francia o Escocia, donde solo durante los siglos XVI y XVII murieron decenas de miles de personas —muchas veces sin juicio formal alguno— acusadas de brujería. La Inquisición española, en cambio, contaba con procedimientos escritos, posibilidad de apelación y un porcentaje de absoluciones relativamente alto para los estándares judiciales de la época, aunque el maltrato durante los interrogatorios y las condiciones de las cárceles fueron reales.