Tras el naufragio del Batavia, los amotinados asesinaron a más de 100 supervivientes
Mientras el capitán y el comandante de la expedición se alejaban en un bote en busca de ayuda —un viaje de más de 2.000 kilómetros hasta Batavia (la actual Yakarta) que lograron completar con éxito—, Jeronimus Cornelisz tomó el control de los supervivientes varados en los islotes. Para asegurarse de que quedaran suministros suficientes para sus hombres, ordenó asesinar sistemáticamente a mujeres, niños y a cualquiera que pudiera oponerse, en una matanza que se prolongó durante semanas y acabó con la vida de más de 100 de los cerca de 280 náufragos, mientras un pequeño grupo de soldados resistía en un islote vecino.