Los portaaviones estadounidenses se salvaron de milagro del ataque a Pearl Harbor
El objetivo principal de la marina japonesa era destruir los portaaviones de la flota del Pacífico estadounidense, que consideraban la mayor amenaza a largo plazo. Los tres portaaviones asignados a Pearl Harbor se encontraban en el mar en misiones de entrenamiento y traslado de aviones el día del ataque, por lo que ninguno resultó dañado. Esa ausencia resultaría decisiva pocos meses después, en la batalla de Midway, donde esos mismos portaaviones supervivientes infligieron una derrota decisiva a la armada japonesa que cambió el curso de la guerra en el Pacífico.