El bombardero Lady Be Good desapareció en 1943 y no se encontró hasta 16 años después, casi intacto, en pleno Sáhara
El 4 de abril de 1943, el Lady Be Good despegó desde una base en Libia para bombardear Nápoles, en la primera misión de combate de gran parte de su tripulación. Al regresar de noche, el avión no encontró la base por el mal tiempo y errores de navegación, y la tripulación creyó haber sobrevolado la costa mediterránea cuando en realidad seguía internándose en el desierto del Sáhara. Cuando se agotó el combustible, los nueve tripulantes saltaron en paracaídas convencidos de que caerían cerca de la costa, pero estaban a más de 600 kilómetros de cualquier asentamiento humano. El avión, ya sin tripulación, siguió volando en piloto automático varios minutos antes de posarse suavemente y quedar relativamente intacto en la arena. Durante 16 años nadie supo dónde estaba, hasta que en noviembre de 1958 un equipo británico de prospección petrolífera lo localizó desde el aire; meses después una expedición lo inspeccionó y encontró la radio funcionando, las ametralladoras operativas, comida, agua e incluso un termo con té todavía potable, gracias al clima extremadamente seco del desierto. Los nueve hombres sobrevivieron al salto y caminaron durante días intentando alcanzar la civilización; algunos recorrieron más de 130 kilómetros bajo temperaturas extremas antes de morir de sed y agotamiento. Entre 1960 y los años siguientes se localizaron los restos de ocho de los nueve tripulantes; uno de ellos nunca fue encontrado. El caso se convirtió en un clásico de la historia de la aviación por su combinación de navegación, supervivencia y misterio, y el extraordinario estado de conservación del aparato permitió reconstruir con gran precisión lo ocurrido aquella noche de 1943.