La escritura no nació para contar historias, sino para llevar la contabilidad de los templos sumerios
Hacia el 3200 a.C., en la ciudad-estado de Uruk, en Mesopotamia, los escribas sumerios desarrollaron el sistema de escritura más antiguo conocido: la escritura cuneiforme, formada por marcas en forma de cuña impresas sobre tablillas de arcilla húmeda con un punzón de caña. Su origen no fue literario ni religioso, sino puramente administrativo: los primeros textos son listas de raciones, inventarios de grano y registros de propiedad de los templos, que necesitaban gestionar cosechas y excedentes a una escala que la memoria oral ya no podía sostener. Con el tiempo, el sistema evolucionó de simples pictogramas a signos abstractos capaces de representar sonidos, y terminó usándose para leyes, mitos, astronomía y correspondencia diplomática. La invención sumeria marca, convencionalmente, el final de la Prehistoria y el inicio de la Historia escrita.