Las piedras más grandes de Stonehenge fueron transportadas más de 30 kilómetros sin ruedas ni animales de carga conocidos
Hacia el 2500 a.C., en la llanura de Salisbury, en el sur de Inglaterra, los constructores neolíticos completaron la fase más reconocible de Stonehenge: el círculo de enormes piedras sarsen, de hasta 25 toneladas cada una, coronadas por dinteles de piedra encajados mediante ensambles de carpintería tallados en la roca. Las piedras "azules" más pequeñas, de hasta 4 toneladas, procedían de las colinas de Preseli, en Gales, a más de 200 kilómetros de distancia, lo que implica un esfuerzo logístico y una capacidad de organización social difíciles de imaginar para una sociedad sin escritura ni metal. El monumento está alineado con precisión con la salida del sol en el solsticio de verano y su puesta en el solsticio de invierno, lo que sugiere un propósito astronómico y ritual, aunque su función exacta —templo, calendario, lugar de sanación o cementerio de élite— sigue siendo objeto de debate arqueológico.