Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

El emperador que ganó la batalla más sangrienta de la India antigua y luego renunció a la guerra para siempre

En 261 a.C., el emperador Ashoka del Imperio Maurya conquistó el reino de Kalinga, en el este de la India, en una campaña que causó, según sus propias inscripciones, más de 100.000 muertos y 150.000 deportados. Horrorizado por la matanza que él mismo había ordenado, Ashoka experimentó una crisis de conciencia que lo llevó a convertirse al budismo y a renunciar formalmente a la conquista militar como instrumento de gobierno. En su lugar, promovió una política basada en el "dharma" —un código ético de tolerancia religiosa, no violencia y bienestar público— que mandó grabar en columnas y rocas repartidas por todo su imperio, muchas de las cuales se conservan hoy. Financió hospitales, pozos y carreteras, y envió misioneros budistas hasta Sri Lanka y el sudeste asiático, convirtiendo su reinado en uno de los ejemplos más singulares de la historia antigua: el de un conquistador que, en la cima de su poder, decidió dejar de conquistar.