Las naves del almirante chino Zheng He eran cinco veces más grandes que las carabelas de Colón, ocho décadas antes
Entre 1405 y 1433, el almirante chino Zheng He, un eunuco musulmán al servicio de la dinastía Ming, comandó siete expediciones marítimas monumentales que llevaron a la flota china hasta el sudeste asiático, la India, la península arábiga y la costa oriental de África. Sus "barcos del tesoro" alcanzaban, según las crónicas, más de 120 metros de eslora —frente a los apenas 25 metros de la Santa María de Colón— y sus flotas llegaron a reunir más de 27.000 hombres en un solo viaje, con navíos de suministro, transporte de caballos y buques de guerra. El objetivo no era la conquista ni el comercio de esclavos, sino proyectar el poder del emperador Ming, establecer relaciones tributarias y recolectar objetos exóticos para la corte. Tras la muerte de su principal valedor, el emperador Yongle, la facción confuciana de la corte impuso una política de aislamiento: se prohibió la construcción de barcos oceánicos y buena parte de los registros de los viajes de Zheng He fueron destruidos, cerrando de golpe una era de expansión naval china que precedió en varias décadas a la Era de los Descubrimientos europea.