Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

En apenas 40 años, Japón pasó de prohibir las armas de fuego occidentales a derrotar a un imperio europeo en la guerra

En 1868, una coalición de samuráis derrocó al shogunato Tokugawa y restauró formalmente el poder del emperador Meiji, poniendo fin a más de dos siglos de aislamiento feudal. Lejos de limitarse a un cambio de gobierno, la Restauración Meiji desató un proceso de modernización acelerada sin precedentes: Japón abolió el sistema de castas samurái, adoptó una constitución de corte occidental, construyó ferrocarriles y fábricas, creó un ejército y una armada modernos siguiendo modelos prusiano y británico, y envió a miles de estudiantes a formarse en Europa y Estados Unidos. El resultado fue tan rápido que en 1895 Japón derrotó a China en la primera guerra sino-japonesa, y una década después, en 1905, se convirtió en la primera potencia asiática en vencer a una potencia europea en una guerra moderna, al derrotar a Rusia. La transformación de Japón en poco más de una generación sigue considerándose uno de los procesos de modernización más rápidos de la historia.