Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

La flota rusa navegó 18.000 millas para ser aniquilada por Japón en apenas dos días

En mayo de 1905, la Flota del Báltico rusa, tras un extenuante viaje de siete meses y más de 18.000 millas náuticas desde Europa hasta el Pacífico para socorrer a las fuerzas rusas atrapadas en la guerra ruso-japonesa, se topó con la armada japonesa del almirante Tōgō Heihachirō en el estrecho de Tsushima, entre Japón y Corea. Gracias a una superior artillería, mejor entrenamiento y una maniobra táctica que permitió a los japoneses cruzar la "T" de la formación rusa —concentrando el fuego de toda su flota sobre la cabeza de la columna enemiga—, la armada de Tōgō hundió o capturó a casi toda la flota rusa en apenas dos días, con mínimas pérdidas propias. Fue la primera vez en la historia moderna que una potencia asiática destruía por completo la flota de una gran potencia europea, un golpe que aceleró el fin de la guerra, contribuyó a desencadenar la revolución rusa de 1905 y consolidó a Japón como potencia naval de primer orden.