Cuando el pirata Cavendish encontró la ciudad tres años después, solo quedaba un superviviente
Sin los refuerzos prometidos, los colonos de la Ciudad del Rey Don Felipe fueron muriendo de hambre y frío durante los inviernos patagónicos. En 1587, el corsario inglés Thomas Cavendish visitó las ruinas del asentamiento y rescató a su único superviviente, Tomé Hernández, tras casi tres años de aislamiento absoluto. El propio Cavendish rebautizó el lugar como "Port Famine" —Puerto del Hambre—, nombre con el que ha pasado a la historia. De los cerca de 300 colonos que se habían quedado allí, prácticamente ninguno sobrevivió. Hoy sus ruinas, junto al Fuerte Bulnes, forman parte de un sitio arqueológico cerca de Punta Arenas, Chile.