Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Un almirante estadounidense reconoció que un solo submarino Peral hubiera bastado para frenar su flota en Cuba

Isaac Peral murió en Alemania en 1895, a los 44 años, sin ver nunca su invento operar oficialmente. Apenas tres años después, en 1898, la Armada española sufrió el desastre de Cuba y Filipinas ante la flota de Estados Unidos, careciendo de cualquier submarino en servicio. El almirante estadounidense George Dewey llegó a reconocer que, de haber tenido España un solo submarino como el de Peral, no habría podido sostener el bloqueo ni veinticuatro horas. El casco original se conserva hoy como buque museo en el Museo Naval de Cartagena, y en su honor la Armada bautizó como "Isaac Peral" a la clase S-80 de submarinos españoles del siglo XXI.