Fingió retirarse de Nápoles para tender una trampa y capturó al heredero del trono napolitano
En 1284, Roger de Lauria bloqueó el puerto de Nápoles con 36 galeras y simuló una retirada para provocar la salida de la flota angevina, comandada por Carlos de Salerno, príncipe heredero de Nápoles. El príncipe mordió el anzuelo y atacó, pero Roger le tendió una emboscada en la propia bahía: un tercio de las treinta galeras angevinas fue hundido o capturado, sin apenas bajas aragonesas, y el propio Carlos de Salerno terminó prisionero. Sus victorias se apoyaban en innovaciones tácticas poco comunes en la época: el uso masivo de ballesteros embarcados y ataques calculados con el viento y la sorpresa, más que el simple abordaje.