"Ni un pez se atrevería a nadar sin el sello del rey de Aragón", presumió el almirante ante un embajador francés
En 1285, una coalición franco-angevina reunió medio centenar de naves para intentar invadir Cataluña y recuperar Sicilia. Roger de Lauria volvió a interceptarlos y logró una victoria total en la batalla de las Formigues, destruyendo prácticamente toda la flota enemiga. El cronista Bernat Desclot puso en boca del almirante, ante un emisario del rey de Francia, una frase que resume su fama de dominio absoluto del Mediterráneo: que ningún pez osaría alzarse sobre el mar sin llevar en la cola el sello del rey de Aragón como salvoconducto. Fue su última gran victoria bajo Pedro III, que moriría poco después.