Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Desembarcó en Florida buscando otro Cuzco y encontró solo pantanos, calor y guerreros hostiles

El 30 de mayo de 1539, De Soto desembarcó con unos 620 hombres y 220 caballos en la bahía de Tampa, que bautizó como Espíritu Santo. Esperaba encontrar una ciudad tan rica como Cuzco o Tenochtitlan, pero halló un territorio insalubre, plagado de ciénagas, y poblaciones indígenas que aún recordaban con hostilidad el paso previo de Pánfilo de Narváez. Durante casi tres años, la expedición avanzó hacia el norte y el oeste, atravesando los actuales estados de Florida, Georgia, las Carolinas, Tennessee y Alabama, sin hallar jamás el oro que buscaban. En Mabila (actual Alabama), una emboscada india les costó unas 20-200 bajas propias, aunque causaron miles de muertes entre los nativos.