El Muro de Adriano marcaba el límite norte del Imperio Romano en Britania
Construido a partir del año 122 bajo orden del emperador Adriano, durante una visita personal a la provincia romana de Britania, el muro se extendía 117 km a lo largo de lo que hoy es el norte de Inglaterra, marcando la frontera oficial entre el territorio romanizado y los pueblos no sometidos de Caledonia, en la actual Escocia. Pese a su impresionante envergadura, con fuertes, torres de vigilancia y guarniciones permanentes, Roma nunca logró someter completamente Escocia, optando finalmente por una política de contención defensiva en lugar de conquista total de un territorio que resultó demasiado costoso y hostil para anexionar de forma permanente.