Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Los gaditanos creían que el templo de la ciudad guardaba las cenizas de Hércules

En Gadir los fenicios levantaron un templo dedicado a Melkart, señor de Tiro, que con el tiempo se fusionó con el Hércules grecorromano. La tradición sostenía que el santuario guardaba las cenizas del héroe, y su oráculo fue consultado por figuras como Aníbal y Julio César antes de sus grandes campañas. La mitología griega llegó a situar en las islas gaditanas uno de los doce trabajos de Hércules: el robo del ganado del gigante Gerión, rey mítico de Tartessos. Con la decadencia de Tiro, Gadir buscó protección en Cartago, y siglos más tarde se convertiría en base de operaciones de la familia Bárcida —Amílcar, Asdrúbal y Aníbal— antes de las guerras púnicas contra Roma.