Su sucesor, también nacido en Itálica, pudo llegar al trono gracias a una adopción de dudosa autenticidad
Publio Elio Adriano, sobrino nieto de Trajano y nacido igualmente en Itálica, fue quien le comunicó en persona la noticia de su designación como heredero de Nerva. Cuando Trajano murió en el año 117 sin hijos propios, circularon rumores persistentes de que su esposa Pompeya Plotina había falsificado los documentos de adopción de Adriano para asegurar su ascenso al trono. Fuera cierto o no, Adriano gobernó con un estilo muy distinto al de su predecesor: renunció a expandir más el Imperio y se centró en consolidar y fortificar las fronteras ya existentes, viajando personalmente por buena parte de sus dominios durante la mitad de su reinado.