La Guerra Civil de EE.UU. fue la más mortífera de su historia
Entre 1861 y 1865, la Guerra Civil estadounidense entre la Unión y los estados confederados del sur dejó aproximadamente 620.000 soldados muertos, más que en todas las demás guerras estadounidenses combinadas hasta entonces, incluyendo ambas guerras mundiales, debido en gran parte a tácticas militares aún napoleónicas combinadas con armamento moderno mucho más letal. La batalla de Gettysburg, en julio de 1863, sola dejó más de 50.000 bajas en tres días de combate, convirtiéndose en el punto de inflexión de la guerra y en el escenario del célebre discurso de Lincoln meses después en honor a los caídos.