La humillación de Carlomagno en los Pirineos allanó el camino para el nacimiento del reino de Pamplona
La derrota obligó a Carlomagno a replantear su estrategia hacia Hispania: renunció a liderar personalmente nuevas campañas y se limitó a intentar consolidar una Marca Hispánica al sur de los Pirineos como zona de contención frente a Al-Ándalus. Una segunda derrota franca en el mismo Roncesvalles, en el año 824, frustró definitivamente esos planes de expansión y facilitó que la región vascona escapara del control tanto franco como andalusí, allanando el camino para la fundación del reino de Pamplona, germen del futuro reino de Navarra.