Un rey de quince años heredó el trono cuando la Peste Negra mató a su padre en el sitio de Gibraltar
Alfonso XI de Castilla murió de peste en 1350 durante el asedio de Gibraltar, dejando el trono a su hijo legítimo Pedro, de solo quince años. El rey tuvo que enfrentarse casi de inmediato a la ambición de su hermanastro Enrique de Trastámara, uno de los diez hijos que Alfonso XI había tenido con su amante Leonor de Guzmán, a quien Pedro encarceló y después mandó ejecutar. Esa muerte encendió una rivalidad que derivaría en la primera gran guerra civil de la Castilla medieval, alimentada además por la enemistad de la alta nobleza hacia un rey que intentaba recortar sus privilegios.