Los reyes de Roma acabaron gobernando como tiranos, y un golpe militar dio paso a la República
Los últimos reyes de Roma, de origen etrusco, concentraron cada vez más poder personal hasta gobernar de forma tiránica. En el año 509 a.C. (algunas fuentes dan 510 a.C.), el noble Lucio Junio Bruto encabezó un levantamiento que expulsó al último rey, Tarquinio el Soberbio, y puso fin definitivamente a la monarquía. En su lugar nació la República romana, que duraría casi cinco siglos hasta el ascenso de Augusto, y que conservó instituciones nacidas en época real, como el Senado, aunque repartiendo el poder antes concentrado en el rey entre nuevas magistraturas electas y de mandato limitado.