Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

Constantinopla tenía un sistema de fuego que aterrorizaba a sus enemigos

El "fuego griego" era un arma incendiaria desarrollada por el Imperio Bizantino hacia el siglo VII, cuya fórmula exacta —probablemente una mezcla de petróleo crudo, resina y otros componentes inflamables— se ha perdido en la historia, celosamente guardada como secreto de estado durante siglos por los emperadores bizantinos. Podía arder incluso sobre el agua, lo que la hacía especialmente letal en combates navales, lanzada mediante sifones presurizados montados en la proa de los barcos bizantinos. Fue clave para repeler varios asedios árabes a Constantinopla durante los siglos VII y VIII, salvando en más de una ocasión a la capital del imperio de la conquista.