Camufló la bomba en un ramo de flores, pero un cable de tranvía torció su puntería y la desvió hacia la multitud
El 31 de mayo de 1906, tras casarse con la princesa Victoria Eugenia de Battenberg en la iglesia de los Jerónimos, Alfonso XIII regresaba en carroza hacia el Palacio Real cuando, a la 1:55 de la tarde, Morral arrojó desde su balcón una bomba oculta en un ramo de flores. El artefacto tropezó en su caída con el tendido eléctrico del tranvía, lo que desvió su trayectoria lejos de la carroza real y lo hizo estallar sobre la multitud que observaba el desfile, matando a unas 24 personas —muchas de ellas militares del cortejo— y dejando más de cien heridos. Los reyes, a escasos metros de la explosión, resultaron completamente ilesos.