Draconum
Hic Sunt Dracones
Donde los mapas terminan, comienza la historia

El asedio de Viena de 1683 marcó el límite máximo de expansión otomana en Europa

En septiembre de 1683, tras dos meses de asedio otomano a la ciudad de Viena que la llevó al borde de la rendición, una coalición de fuerzas del Sacro Imperio, Polonia y otros aliados europeos, liderada por el rey polaco Juan III Sobieski, rompió el cerco con la mayor carga de caballería de la historia, conocida como la carga de los húsares alados, miles de jinetes polacos con armaduras adornadas con plumas que generaban un sonido aterrador al galopar y causaron pánico entre las filas otomanas. A partir de esa derrota, el Imperio Otomano comenzó su lento pero constante retroceso territorial en el continente europeo durante los siglos siguientes.