Una bomba en su cuartel no bastó para matar a Hitler, y el atentado de Stauffenberg acabó en fusilamientos
El 20 de julio de 1944, el coronel Claus von Stauffenberg colocó una bomba en el cuartel general de Hitler en Prusia Oriental, pero una pesada mesa de roble absorbió parte de la explosión y el dictador sobrevivió con heridas leves. La represalia fue brutal: más de 200 implicados fueron ejecutados en las semanas siguientes, incluido el propio Stauffenberg esa misma noche.