Pedro III desembarcó en Sicilia con sus almogávares al grito de "Desperta Ferro"
El 30 de agosto de 1282, el rey Pedro III de Aragón desembarcó en Trapani, Sicilia, con un ejército de almogávares, aprovechando la revuelta popular contra los angevinos conocida como las Vísperas Sicilianas. La intervención aragonesa desató una guerra naval de dos décadas en la que el almirante Roger de Lauria se convertiría en la pesadilla de las flotas francesa y angevina.