En Accio, Octavio destrozó a la flota de Marco Antonio y Cleopatra y quedó como único dueño de Roma
El 2 de septiembre del 31 a.C., la flota de Octavio, comandada por su almirante Agripa, derrotó de forma decisiva a la armada combinada de Marco Antonio y Cleopatra frente al promontorio de Accio, en Grecia. Antonio y Cleopatra lograron huir hacia Egipto, pero la derrota selló su destino y dejó a Octavio como amo indiscutible del mundo romano.