Españoles y portugueses libraron una guerra naval en Tidore y Ternate con barcos construidos en plena selva
Tras la pérdida de casi todos sus navíos, los supervivientes de la expedición de Loaísa se aliaron con el sultán de Tidore, mientras Portugal respaldaba al sultán rival de Ternate, dos islas separadas por apenas unos kilómetros de mar pero enfrentadas por el control del comercio del clavo. Sin astilleros propios ni repuestos europeos, los españoles construyeron embarcaciones de combate con madera local y tripulación mixta de castellanos e isleños, y durante años libraron escaramuzas navales entre las dos islas, hasta que el Tratado de Zaragoza de 1529 vendió la zona a Portugal sin que los hombres allí lo supieran hasta meses después, cuando ya era demasiado tarde para cambiar su situación.