La flota de Magallanes llevaba vacas a bordo para tener leche fresca durante el viaje
Antes de zarpar de Sanlúcar de Barrameda en 1519, la expedición cargó ganado vivo —entre ellos vacas y cerdos— además de gallinas y cabras, no solo como reserva de carne sino para disponer de leche fresca durante los primeros tramos del viaje, algo impensable en travesías largas sin refrigeración. La mayoría de los animales no sobrevivió más allá del Atlántico: o se sacrificaban para comer, o morían por el hacinamiento y la falta de agua dulce en las bodegas, mucho antes de que la flota alcanzara siquiera el Estrecho que hoy lleva el nombre de Magallanes.